Atlético de Madrid

Superman Llorente

El madrileño completa otra reconversión de su fútbol hasta ser un lateral derecho de élite. Ha resuelto el problema del bajón de Nahuel Molina. La Selección se le resiste.

Marcos Llorente contra la Real Sociedad
Violeta Santos Moura
Sergio Picos
Nacido en Madrid, desde niño ha vivido en torno a un balón de fútbol. Pisó por primera vez AS en en verano de 2014 y nunca se fue. Ha ido conociendo las diferentes secciones del periódico. Graduado en periodismo, cubre la actualidad del Atlético de Madrid y todo aquello vinculado al club rojiblanco: partido, viajes, entrenamientos, actos...
Actualizado a

Marcos Llorente lo ha vuelto a hacer. Una nueva misión completada, una nueva reconversión totalmente asimilada. La polivalencia hecha futbolista. Firmado como pivote en el verano de 2019, ha acabado dando un rendimiento espectacular a Simeone en prácticamente todos los puestos... menos ese. Aunque el Cholo sí ha tenido que recurrir de nuevo este curso a Llorente como ancla en el medio, se cierra una temporada de nivel extraordinario como lateral derecho. Llama, grita, si me necesitas, parece cantarle a su técnico.

Un papel no tan vistoso como ese Llorente que la rompió en el título de Liga 2020-21 como llegador desde segunda línea, autor de 12 goles y 11 asistencias en la competición doméstica (13 y 12 en total) y que se convirtió en un auténtico filón con sus apariciones cerca del área. De lateral su función es otra. Pero ha permitido a Simeone recuperar la línea de cuatro atrás gracias a su capacidad de recuperar metros, tapar a las estrellas rivales, medirse en carrera, en fuerza, en conceptos y, además, sumar mucho en ataque.

El Atlético ha encontrado la estabilidad en la banda derecha con dos componentes que hace tiempo nadie hubiera imaginado. Llorente perdiendo metros al lateral y Giuliano explotando por delante. Ambos se entienden y viven el fútbol de la misma manera. Un comodín que es oro puro para Simeone. Ya no solo un parche, un remiendo que acaba siendo mejor que el original. El nivel de Llorente como lateral ha estado muy por encima que el de Nahuel Molina. Y ha conseguido que el equipo no se resienta por la pérdida de protagonismo del argentino.

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Iniciando partido tras partido como lateral (otra cosa es dónde acaba) acumula cinco goles y ocho asistencias. Y el Cholo ha dado una vuelta de tuerca situándole como tercer central en situaciones comprometidas. A Llorente poco más le queda que situarse como portero. Si entra Nahuel en la segunda mitad sube al interior, si faltan efectivos arriba, como delantero y si las lesiones se ceban en el medio pasa al doble pivote. Mientras, De la Fuente sigue sin incluirle en los planes de la Selección, pero el próximo lunes hay lista. Y Llorente no pierde la fe. Pocos laterales han dado su nivel. Aunque nunca lo fuese. Su reconversión es total. El chico para todo lo ha vuelto a conseguir.

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